30 de abril de 2021

Cómo será el trabajo en el siglo XXI

No se trata de una predicción de futuro a largo plazo, se trata de una realidad actual. La forma de relacionarnos y de trabajar ha cambiado radicalmente en poco tiempo, la pandemia ha sido el catalizador de dicho cambio, sin embargo, era solo cuestión de tiempo, ya que el antiguo sistema de trabajo era insostenible en sociedades tan gigantescas como las que hoy en día mantenemos.

Las ciudades son moles en continuo crecimiento, y la población se hacina en poco espacio. No hay espacio para vivir, no hay espacio para moverse, no hay espacio para los coches, ni para las oficinas, no hay aire limpio para respirar… Era inevitable que la anterior forma de vivir y trabajar llegase a su fin.

La revista británica The Economist, ha recogido alguno de los cambios más evidentes que hemos sufrido en el nuevo siglo con respecto al trabajo y la forma de vida, tras el análisis de 50 expertos.

Así es el trabajo en el siglo XXI

  • No volveremos al modelo de trabajo anterior, los grandes centros de trabajo desaparecerán para continuar con el teletrabajo. Tendremos  más asistentes para ayudarnos a trabajar desde casa, y la socialización se hará a través de reuniones puntuales en espacio multidisciplinares.

    Continuará el teletrabajo
    Continuará el teletrabajo

  • El turismo de trabajo desaparecerá. Ya no existirán los viajes de trabajo, ni los congresos, si se pueden hacer a través de videoconferencia.
  • En la contratación de personal ya no importarán las limitaciones geográficas, ahora se puede contratar a cualquier persona del mundo sin desplazamientos.
  • Nuestras casas se volverán más tecnológicas, pero también podremos vivir fuera de las ciudades porque ya no necesitaremos desplazarnos a nuestros lugares de trabajo. Podremos repoblar zonas deshabitadas y liberar a las ciudades de la presión de los coches y la superpoblación. Volveremos al uso de la bicicleta, en la medida de lo posible.
  • La productividad se medirá a través de plataformas de estadísticas y no a través de un superior. Seremos más eficientes con nuestro tiempo.

    Se crearán casas más tecnológicas
    Se crearán casas más tecnológicas

  • Las empresas que no inviertan parte de sus ingresos en nuevas tecnologías están condenadas a desaparecer. Ha llegado el fin de la empresa tradicional.
  • Las empresas se valorarán por su credibilidad y prestigio ante tanta competencia, y los datos personales de los usuarios serán algo muy codiciado por las empresas.
  • El paro aumentará, pero no debido a las crisis económicas, sino por diversos factores provocados por el cambio de forma de trabajo, al igual que ocurrió a principios del siglo XIX con la Revolución Industrial.
  • El comercio continúa creciendo, pero únicamente de forma online. El 50% de las tiendas físicas cerrarán, y los grandes centros comerciales se quedarán obsoletos.
  • La economía personal será menor, aunque con más ahorro. La electrónica sigue siendo el producto más adquirido.
  • La educación se hará de forma presencial pero adaptada tecnológicamente. Quedarán en el olvido los libros de texto convencionales, se acabó el papel, a partir de ahora los libros serán digitales.
  • El sistema de visitas médicas se adaptará a las nuevas tecnologías a través de teleconferencia, siempre que se pueda.
  • Cansados del bombardeo de tanta información y falsas noticias, preferiremos las suscripciones a nuevas plataformas de información más fiables y transparentes. La inmediatez será primordial en la información.
  • Se valora más las experiencias reales, el ocio natural, y la interacción social con amigos. Tomamos conciencia de una forma de vida más saludable, tanto en la comida como en el deporte. Renace lo saludable, lo natural, y la innovación, como nuevas maneras de pensar, mientras que el materialismo y el consumismo pasan a un lado negativo del pensamiento.

Esta tendencia se ha visto claramente marcada durante la pandemia, y continuara en esa línea, según los expertos. Una forma de trabajo flexible e inteligente, donde haya un equilibrio entre familia y trabajo marcará el futuro del empleo. Lo que nos aporta una conclusión clara y evidente: Las empresas que no quieran sumarse a la revolución digital tiene los días contados.

Será necesario la digitalización de las empresas.